1. Narrativa

Marionetas

Cuento

El misterioso perro
En una ciudad llamada “El paraíso Pelusa” convivían  varias especies de animales como: perros, gatos, leones, etc. Vivía una familia de gatos “Los brillantes” su apodo se refería a que cada integrante de esa familia tenía un pelaje muy sedoso y blanco como una nube. El padre de familia se llamaba algodón, un gato muy atractivo de ojos azules que se había casado con una gata muy hermosa de ojos verdes con una mancha café en su ojo derecho, la cual se llamaba luna. Con el paso de los años tuvieron dos pequeños hijos, uno gordito que le gustaba dormir, pero que era muy amigable, él tenía una pequeña mancha café en su ojo derecho  y ojos azules, le pusieron manchas; dos segundos después nació estrella, una pequeña gata blanca muy extrovertida, pero que tenía un rasgo especial en sus ojos, uno era verde y el derecho azul al principio sus papás no les parecía normal pero se acostumbraron.
Un domingo por la noche salieron a pasear como era costumbre al parque, estaban sentados en una banca cuando de repente escucharon un fuerte ruido,  sin pensar algodón le dijo a luna que fuera a su casa junto con los niños. Ella lo obedeció y corrió directo a su casa junto con sus hijos. El papá se acercó a la calle de la que escuchó el ruido, se asustó al momento de ver a una perrita muerta enfrente de una casa. La puerta de aquella casa se abrió lentamente, apareció un pastor alemán con una mirada vacía y con lágrimas en los ojos. Algodón aterrorizado empezó a correr al lado contrario pensando que el perro negro había matado a aquella perrita, dejó caer su reloj de oro Hawi único en el mundo, al llegar a su casa pensó que la mejor opción era llamar a la policía canina, después de llamar platicó con luna sobre el tema y llegaron a la conclusión de mudarse a un refugio de animales porque la ciudad no era segura para el futuro de sus hijos.
Se mudaron a un nuevo hogar llamado, “El zoológico buena esperanza” un lugar tranquilo que era el más seguro de toda la región, donde la mayoría de los animales estaban en peligro de extinción. La familia no se conformó con los policías que circulaban por la ciudad a cada hora, sino que contrataron a un tigre dientes de sable, conocido por ser el mejor guarura del mundo animal, Gerchak es el último de su especie y desde que perdió a su manada en manos de otros animales, juró proteger a todo animal que necesitara su ayuda. Algodón le ordenó que si veía a ese perro cerca de su familia que lo matara.
Pasaron meses desde la mudanza que hasta Gerchak era como un tío para los jóvenes gatitos, después de la escuela siempre los pasaba a traer, les llevaba su comida, los acompañaba a la tienda, hasta una vez acompaño a manchas al baño de su casa porque le tenía miedo a la oscuridad. Estrella estaba harta de que siempre la protegieran, así que se peleó con su papá y este le contó su traumática historia, sin darle detalles ni los rasgos del perro. Una semana antes del otoño, antes de cenar la gatita subió a su balcón y con ayuda de sus binoculares vio al final de su manzana a un pobre perro llorando sentado frente a su casa. Día a día lo veía desde su balcón preguntándose a sí misma, cuál sería el motivo de su llanto. Se lo mostró a Gerchak, se quedó paralizado y le hizo prometer que nunca lo volvería a ver. Una tarde sin avisarles a sus papás saltó del balcón y caminó hacia la casa del perro; bob, el perro empezó a desahogarse contándole sobre la noche que murió su prometida de un paro cardiaco como consecuencia de una enfermedad con la cual había nacido, pero él no lo sabía hasta el otro día de la muerte de su mujer. Al entrar a la casa del perro se topó con un estante, en el cual estaba el reloj Hawi de su padre, al verlo le preguntó sobre el reloj y le contestó: -Ese reloj es el recuerdo de que no debo juzgar a las personas sin antes conocerlas, esa noche en lugar de verme con ojos de lástima, me vieron con ojos de miedo.



Ángel Gustavo León Hernández 
Karina Cabrera Hortis
Aturo Jimenez García 
Oscar Orea Morales 






RIcardo Mendez Sanchez 

Alondra Parada Rivera

Carlos Alberto Castillo Ramirez 

Pedro Luis Zamora Nabor 


Amellaly Monserrath Reynoso Méndez
Amarani Gómez Rodriguez
Eduardo Cervantes Montiel
Dulce Rubí Villaverde Pérez 





La manzana caída

Una manzana con una mordida en el rostro,

huyendo de su depredador,  corrió y salto del

tercer piso donde vivía quien la compró, no

sabía que su aterrizaje seria también su

última parada, pues contra un celular se

estampo, dejando su rostro impregnado sin

decir adiós.

Autores: Alondra Parada Rivera
Pedro Luis Zamora Nabor
Ángel Gustavo León Hernández


Armando el limpio 

El pueblito de San Cristóbal era un lugar grande  con muchos árboles frondosos, las personas que viven en el eran algo especiales ya que estaban obsesionadas con la limpieza, todos eran muy responsables y sin una gota de flojera. En el pueblito  vivía un joven llamado Armando Paredes era el joven más limpio que vivía en el pueblito, todas las mañanas él se levantaba y limpiaba su cuarto, se metía a bañar y finalmente salía a las calles del pueblo a recoger basura. Todos los habitantes del pueblo estaban realmente sorprendidos ya que nadie limpiaba como Armando y todos se preguntaban ¿Por qué lo hace?
Una mañana Armando se despertó con un sentimiento extraño, así que realizo sus actividades y salió a la calle,  caminando se encontró a Marcelino el panadero quien le dijo que la banda de los dirty guys estaban molestando a la comunidad entonces Armando en ese momento recordó que una vez su madre  le conto que la banda mencionada era conformada por Memo, María y Melchor eran personas flojas y sucias, casi nunca se bañaban y que ellos una vez alteraron el orden del pueblo haciendo que todos se volvieran como ellos.
Armando tenía que hacer algo ya que estaban ensuciando  todo el pueblo así  que decidió buscarlos para hablar con ellos, se rumoreaba que la banda tenía su escondite abajo del pueblo en las alcantarillas entonces Armando le pidió ayuda a su amigo José ya que él conocía a la perfección  las alcantarillas, José le ayudo así que  los dos bajaron en busca de la banda  al encontrarlos  Armando trato de negociar con ellos pero lamentablemente se negaron. Entonces Armado pensó en sellar las salidas de las alcantarillas dejándolos encerrados antes de que amaneciera e intentaran salir  para que no volvieran a  salir.
Al otro día Armando con ayuda de algunas personas bloquearon las salidas con árboles del mismo pueblo, la banda cuando intento salir se dio cuenta que las salidas estaban bloqueadas así que se enojaron mucho y gritaron que algún día saldrían y alterarían todo el orden del pueblo una vez más.
Toda la comunidad festejo y le dieron las gracias a Armando ya que él les aviso sobre la banda y su idea que tenía para detenerla.



Integrantes:
 Ricardo Méndez Sánchez
Carlos Mancilla García
Roberto Ramírez Navarro
El río del amor

Hace no mucho tiempo hubo dos personas locamente enamoradas. Se conocieron cuando él estaba por ahogarse en un río, por hacerse el valiente frente a sus amigos se resbaló y calló rodando al río. Ella había estado observando todo lo que sucedía a la distancia, por lo que cuando el chico cayó, ella corrió en su ayuda y tomándolo del cabello consiguió sacar su cabeza a flote.
Por un tiempo no volvieron a saber el uno del otro, hasta que cuando volvieron a la escuela, se encontraron por los pasillos, donde se miraron fijamente y no supieron si hablarse o no. Y él, por mirarla, tropezó y se cayó en un bote de basura.
Las cosas no iban tan bien, hasta el momento en que él la vio llegar. Ella se atrevió a sonreírle, incluso lo saludó un poco ruborizada. Él sonrió, animado y sin pensarlo anotó un gol tras otro, consiguió llevar a su equipo al triunfo.
Ella por la tarde aceptó salir con él, en una de las muchas citas que tuvieron.
Autores:
Eduardo Cervantes
Amairani Gómez
Dulce Villaverde
                                                                                                                     Amellaly Reynoso
Fabula

El conejo y la ardilla

El primer día de clases, en la escuela del castillo todos los animalitos pequeños del bosque asistían muy entusiasmados a sus aulas. Llegando a la escuela el conejito bribón cantaba sus hazañas, pero su buena racha terminaba cuando a la ardilla saltarina encontraba, pues en el aula la historia cambiaba.
Comenzando las primeras horas del día, en las clases la rivalidad de estos prevalecía. Un día la profesora pato dijo un acertijo e indicó que quien lo adivinara tendría un regalito.
La competencia empezaba y los alumnos pensaban. Finalmente tras un largo tiempo el conejo y la ardilla contestaron, pero fallaron y el distraído armadillo contestó sin apuros. Sin poderlo creer el armadillo ganó el regalo prometido y el conejito y la ardilla muy tristes se sentían.
No desprecies a los pequeños porque te sorprenderán algún día.
Autores:
Ángel Gustavo León Hernández
Alondra Parada Rivera
Pedro Zamora Nabor



Cuento

Esa señorita rana

Hace no muchos años, en la profundidad de la selva vivía una ranita, muy conocida por sus andanzas. Un día cualquiera, se encontró con el señor león y lo saludó:
 -Buenos días, señor león, hoy luce usted bastante guapo.
-Gracias, señora ranita.
Y león siguió su camino, poco después, la ranita se encontró con el señor panda.
-Buenos días, señor panda, pero qué bonito pelaje tiene usted.
-Muchas gracias, señora.
Dijo el señor panda y se retiró. Cuando la ranita se topó con el señor sapo, preparó sus mejores galas y cumplidos.
-Buenos días, señor sapo, que alegría encontrarme con el sapo más guapo de toda la selva.
-Y la más bella de todas.
-Sonrió el sapo.
-Es todo un honor.
Mas el búho que había estado escuchando todo, desde lo alto de los árboles, descendió y habló: -No crea todo lo que le dicen, señor sapo, puesto que lo mismo le han dicho al león y al panda. Ni usted tampoco, señora rana, pues el mismo cumplido lo han escuchado ya dos docenas de ranas más. Y se alejó volando de vuelta a la copa de los árboles dejando a la rana y al sapo muy avergonzados.
Tu manera de tratar a los demás, no con todos debe ser igual, pues un día cualquiera los hechos te delatarán.  
Autores:
Eduardo Cervantes
Amairani Gómez
Dulce Villaverde
Amellaly Reynoso

Mitos 

La fantasia de Zeus
 Cuando Zeus era apenas un joven y vivía con sus padres Cronos y Gea en la región de la montaña Pao, lejos del universo terrenal, salió con sus amigos Apolo y Poseidón al lugar que nunca existió, donde se encontraban las más bellas criaturas. En aquel lugar se encontraba una chica muy peculiar a la que sus amigos llamaban Afrodita, una niña pequeña de bellos ojos grandes color sol, con una cabellera tan larga como el cielo, de la cual, Zeus se enamoró así que, por consejo de Apolo, él le pidió su número celular pero, las verdaderas intenciones de Zeus era robarle sus bellos calzones de seda.
Poseidón por celos, traicionó a Zeus contando a las amigas de Afrodita sus verdaderas intenciones. Al enterarse Zeus de esto, castigó a Poseidón quitándole los calzones en público. La vergüenza de Poseidón fue tan grande que salió huyendo hacia la Atlántida por lo que como venganza, Poseidón creó tsunamis y huracanes que hasta nuestros días nos afectan.
 Pasado varios años, a pesar de lo ocurrido, Afrodita y Zeus se casaron procreando así una bella niña con una asombrosa cabellera dorada como los rayos de su padre, a la que hoy conocemos como Tink
. Autores: Alondra Parada Rivera
Pedro Luis Zamora Nabor
Ángel Gustavo León Hernández

Jack y el celular místico

Jack, hijo de Mario y Carla, con problemas de atención por parte de sus padres, además de no contar con amigos.
La consecuencia ante la falta de atención de sus Padres, se sintieron culpables y decidieron comprarle un celular. En camino al pueblo se percataron de un inmenso resplandor entre los arbustos, entonces decidieron acercarse por curiosidad para saber que era.
Al acercarse se dieron cuenta que era un celular, se lo llevaron a casa sin saber que pertenecía a Hermes (dios del comercio),decidieron dárselo a su solitario hijo pensando que sería más sociable con las demás personas.
Al pasar tiempo Jack se obsesionó con el teléfono místico provocando que fuera aún menos sociable con los demás, se volvió el celular tan indispensable, que un día Jack de tanto usar el teléfono hizo que Hefesto(dios del fuego) se enojara a tal grado que hizo explotar el celular, en las manos de Jack provocando su muerte.


Algunos cuentan que Jack rodea por las calles, después de la 2: am, asustando a los niños que usen demasiado su celular.
Autores:
Ricardo Mendéz Sanchéz 
Roberto Ramírez Navarro 
Carlos Mancilla García 


El amor de Strectus

Strectus era un simple mortal, al que nadie quería por ser muy pero muy feo y poco inteligente. Cuando Strectus quería hacer amigos, todos se alejaban y lo rechazaban con muy poco tacto, diciéndole cosas como “no sirves para nada”, “no te me acerques”, “no sea que me vuelva feo”...
Hasta que un día, alguien que había tenido la desgracia de quedarse solo, se resignó a dejar que Strectus se le acercara. Él estaba tan feliz que se portó de la mejor manera; pero eso no le bastó a su acompañante, que en cuanto vio a otra persona cerca, se deshizo de él.
─Vete de aquí, encontré algo mejor–, le dijo, y el pobre Strectus tuvo que irse a llorar su desgracia a las orillas de un río.
En eso estaba, cuando las ninfas que jugaban cerca de ahí, lo vieron y se compadecieron de él.
–Miren ahí, esa miserable criatura. –dijo la ninfa Candiux.
–Ciertamente, ¿qué deberíamos hacer? –quiso saber Amellalus, la mayor de las ninfas.
–Acerquémonos a él. Tal vez necesite un amigo. Resolvió por fin la ninfa más pequeña, llamada Zuleima.
Así que las tres ninfas se acercaron a él y lo invitaron a unirse a ellas. Después de un rato, descubrieron que Strectus era muy agradable en realidad, por lo que decidieron presentarlo a su madre. Strectus aceptó gustoso, no sólo por el hecho de tener por fin amigas, sino también por haber quedado conmovido por la belleza y sencillez de la ninfa Zuleima.
Por lo tanto, cuando lo presentaron ante la diosa Afrodita, actuó de la mejor manera, para ganarse el corazón de Zuleima y su madre. Afrodita, al ser la diosa del amor, notó enseguida los sentimientos de Strectus hacia su hija, sin embargo, la detenía el contraste de la incomparable belleza de Zuleima con la tremenda fealdad del pretendiente. Así que decidió ponerlo a prueba. Lo llamó aparte y le preguntó:
-¿Estás enamorado de mi hija Zuleima?
–Sí-, respondió Strectus ruborizándose y bajando la mirada.
-¿Y qué es lo que más amas en la vida?
–Jugar fútbol–, respondió él, sin dudar.
–Entonces si realmente amas a mi hija, serás capaz de renunciar a él, por ella.
Strectus aceptó la propuesta, no sin cierto pesar. Pasado un mes, y al ver la diosa Afrodita, que había cumplido con su parte, lo mandó a llamar y le dijo:
–He visto que tu amor por mi hija es sincero, y que a ella no le eres indiferente. Por lo tanto, te concedo su mano en matrimonio. Puedes, además, volver a jugar fútbol. Strectus estaba extremadamente feliz; y un año después se casó con la ninfa Zuleima, para vivir dichosos por el resto de sus días.
Autores:
Amairani Gómez
Amellaly Reynoso
Dulce Rubí Villaverde

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